
Juicio a Martina Oliva: cuando la defensa habla de “causa injusta”
Policiales25 de febrero de 2026
Maria Aleman

El inicio del juicio oral contra la ex Miss Orán, Martina Oliva y su pareja, Gustavo Joaquín Tolaba, vuelve a poner en el centro del debate un tema sensible para el norte provincial: el narcotráfico y la delgada línea entre la acusación y la prueba.
La estrategia del abogado Rambert Ríos es clara: instalar desde el primer momento la idea de que se trata de una “causa injusta”. No es una frase menor ni improvisada. Es una construcción discursiva que busca algo más profundo que la absolución jurídica: pretende sembrar en la opinión pública y, sobre todo, en el tribunal, la duda razonable sobre la solidez de la acusación.
El peso de la palabra “injusta”
Cuando la defensa habla de “injusticia”, no solo apunta a la inocencia de su clienta. Apunta también a cuestionar el procedimiento, la investigación, las pruebas y hasta el encuadre del caso como parte de una organización dedicada al traslado de marihuana entre Orán y la capital salteña.
Es una jugada fuerte. Porque en delitos vinculados al narcotráfico, la sensibilidad social es alta y la condena pública suele adelantarse al veredicto judicial. En ese contexto, instalar la idea de que se está frente a un error o a una imputación sobredimensionada puede ser clave para equilibrar el escenario.
¿Impacta esta estrategia en el juicio?
En términos técnicos, lo que definirá el resultado no es el discurso sino la prueba: escuchas, secuestros, testimonios, pericias. Sin embargo, el enfoque elegido por la defensa puede influir en cómo se interpretan esas pruebas.
Si logran demostrar contradicciones, irregularidades o falta de elementos concluyentes, el concepto de “causa injusta” dejará de ser una consigna y se convertirá en argumento jurídico sólido. Pero si la fiscalía presenta evidencia contundente, la estrategia podría quedar reducida a una declaración de principios.
La presunción de inocencia, en el centro
Más allá de la figura pública de la acusada y del impacto mediático que genera que una ex reina de belleza esté sentada en el banquillo, hay un principio que no debe perderse de vista: toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
En ese sentido, es legítimo que la defensa ponga el foco en lo que considera una injusticia. Es su rol. Tan legítimo como el del Ministerio Público de sostener la acusación si entiende que existen pruebas suficientes.
Un juicio que trasciende a los acusados
Este proceso no solo definirá la situación judicial de los imputados, que enfrentan penas de entre 6 y 20 años de prisión si son hallados culpables. También pondrá bajo la lupa la calidad de las investigaciones en casos de narcotráfico en la región y la solidez del sistema judicial para resolverlos.
La pregunta no es solo si la estrategia funcionará, sino si la verdad procesal logrará imponerse sobre las percepciones públicas. Porque, al final, más allá de los discursos, lo que se espera es una sentencia basada en pruebas y en derecho.
Y allí, más que una “causa injusta” o una “acusación firme”, lo que está en juego es la credibilidad de la Justicia.





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